Gran parte del arte es ser un creador y no perder la infancia. En aquellos primeros años de vida el niño crea, sin límites y ni mayores obstáculos reproduce aquello que le satisface, que le agrada, tanto en el juego como en el dibujo. Representa sus demonios atrapándolos en una hoja de papel o en diferentes materiales y expresa sus anhelos e interpretación del mundo. En el juego puede ser creador de personajes y mundos. La imaginación le da la magia necesaria para hacer existir aquello que no está.

Quizás de ahí nace la grandeza de los humanos, en poder representar lo inexistente o modificarlo. Ya desde pequeño todo niño es un poco dios porque es artista. Por eso el arte es también, en muchas ocasiones, unos de los poderes divinos que algunos solfean seguir teniendo.

En el mismo se explaya los miedos, deseos, fantasías conscientes e inconscientes, inclu- so aquellos que aún no existen en el plano real. Es ahí donde radica la magia de todo artista, que como un niño y un dios puede crear, modificar, soñar y hacerlo existir en su obra. No hay acto más sublime que poder abstraernos y crear, porque en definitiva eso es la cultura y nosotros estamos rellenados de ella.

Selección

No products were found of your matching selection

Todas las Obras

No products were found of your matching selection

NUESTRO NEWSLETTER

Danos tu email y te mantendremos al día

Recibe novedades y ofertas